AUTOBIOGRAFÍA
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| "Todos tenemos derecho a una vida extraordinaria" Benito Taibo. |
Me llamo Hannia Karyna Blanco Cruz y mi historia, aunque nací el 25 de
febrero del año 1999 no empieza ahí sino un par de años antes cuando mis padres
se conocieron. No puedo ser verídica en esta parte puesto que no estuve ahí, ni
mucho menos están las personas involucradas para contarme como pasó, pero lo
poco que sé lo voy a contar.
Un par de años antes de que esta
hermosa niña naciera (sí, hermosa niña) mi papá Margarito Blanco Ramírez vivía
junto a Plaza Cristal y mi mamá Julissa Guadalupe Cruz Olguin en la Nicolás
Bravo, pero trabajaban en la ferretería que está en Independencia Oriente
(cerca de donde vive mi papá). MI mamá era una mujer muy organizada,
inteligente y muy fuerte, que aunque no estudió completamente contabilidad
llevaba las cuentas del lugar y también el inventario, todo perfectamente
establecido, ella recibía los paquetes que llegaban pesaran lo que pesaran, se
ponía su faja y como cualquier otro trabajador, cuando llegó mi papá ahí se
enamoraron. Todos felices y contentos, mi mamá seguía haciendo sus actividades,
con una “diarrea canija” que le provocaba un dolor de estómago un poco raro, que
como buena mexicana se trataba con remedios de mi abuela, hasta que llegó el
momento en que no soportaba la molestia. Fue al médico, y este feliz aunque un
poco sorprendido le dijo “Felicidades, tiene usted 5 meses de embarazo”
¡Embarazo! ¡5 meses! Y no se había dado cuenta, y como hacerlo si sigues
teniendo el periodo aunque con un malestar estomacal un poco estresante…
Después de eso, mis padres de juntaron (no casaron) y fueron a vivir a la
Nicolás Bravo, en el segundo piso de la casa de mis abuelos maternos.
Faltando días para mi tan esperada
llegada mis padres que una tarde estaban viendo un documental sobre las profecías
de Nostradamus y además en ese año decían que se iba a acabar el mundo, surgió
de mi mamá el comentario “Ay, qué será de mi niña si se va a cavar el mundo ¿y
si no nace?” justo momentos antes de que le empezaran las contracciones y el
típico “¡Vámonos al hospital!” de un papá que no sabe que exactamente hacer
ahí.
Y así, ese día en el que los rumores
anunciaban el fin del mundo, nacía uno llamado Hannia Karyna Blanco Cruz a las
cuatro de la tarde en el IMSS.
Fui creciendo, y con ello las fotos
¡mi mamá amaba las fotos! Tengo en la cuna, dibujando, comiendo, bañándome,
vistiéndome, y la típica foto encueradita, pero también una con traje de baño
posando encima de la mesa como buena niña de comercial.
Tenía un año cuando a mi abuelo
Maurilio (materno) se le ocurrió darme pulque, ¡no lo hubiera hecho! Me
enfermé, tan gravemente que dudaban que sobreviviera. Enflaqué, deje de comer y
una diarrea (vaya coincidencia) que no se iba consumía mi porcentaje de agua.
Tengo vagos recuerdo de eso, en primera por la edad y en segunda porque estuve
muy grave, pero recuerdo que las personas me iban a visitar, me dieron un par
de regalos y muchos globos y cartas.
Cerca de un mes antes de que
cumpliera tres años nació mi hermano Johannes Rommel, el 17 de enero del 2002,
a quién de hecho esperaban mucho, o al menos eso creo porque mi mamá supo de su
existencia cuando mi hermano solo tenía menos de cinco días dentro de su
barriga.
No fui a un maternal, pero si al
“Jardín de Niños Royal” un bonito lugar donde fui Santa Claus, ángel, flor en
el desfile de primavera, escribí un cuento que está en el libro “Ellos también
cuentan” y me robaron un beso.
Aunque mi pequeña familia ya tenía
sus problemas, como todas no fue hasta el año en el que entré a primer de
primaria cuando la bomba explotó, un 18 mayo del 2015 mi papá se fue de la
casa, dejando aquí a mi hermano, mi mamá y a mí solos.
MI primer año en la escuela primaria
“Ing. Pastor Rouaix T.M.” fue malo. No entregaba tareas, ni hacia los trabajos,
ni nada. Reprobé el primer bimestre y mandaron a traer a mis papás, y prometí
ser la mejor. Lo cumplí.
Pero en mi casa mi mamá entró en
depresión, se enojaba por cualquier cosa y lloraba amargamente a todas horas
con la foto de mi papá entre sus brazos y arrinconada en una esquina. Nos
pegaba. Explotaba incluso porque hubiésemos perdido un lápiz. Mi hermano
lloraba y yo abrazaba a mi mamá, le decía de una y mil maneras cuanto la
queríamos, cuanto la amábamos, cuanto necesitábamos de ella. No importaba si
nos pegaba, la amábamos. Escribía cartas, tarjetas, hacia dibujos, cantaba, la
abrazaba y no lloraba para darle fuerzas. Las necesitaba, me necesitaba, necesitaba
a mi papá. Lo necesitábamos todos.
Eso me hizo fuerte, dura,
resistente.
Duro cerca de dos años, la depresión
y demás pusieron a mi mamá en una silla de ruedas, no podía caminar. En el
seguro le dijeron que así se quedaría para siempre. Pero ella no se dio por
vencida. Alguien nos recomendó un fisioterapeuta y en 6 meses volvió a caminar.
Después mi mamá entro a trabajar y
todo se normalizó, yo iba bien en la escuela, mi hermano genial en el kínder y
mi abuela nos cuidaba.
En tercer año mi mamá enfermó. En
una operación extrajeron su matriz y poco después le diagnosticaron cáncer de
mama maligno-invasor. Dejó de trabajar en la empresa donde estaba y puso un
negocio de memelas (muy sabrosas) donde gracias a las ganancias y al apoyo de
familiares, amigos y conocidos pudimos pagar su tratamiento y su operación.
En cuarto año me gane un viaje a
Amecameca y fui con mi mamá, conocimos el museo de los volcanes y nos tiramos
de la tirolesa dos veces, nos subimos en las lanchas y nos regalaron un pino
que por descuido dejé que secara pero que era se supone para navidad.
En quinto año mi mamá comenzó su
tratamiento de quimioterapia y radioterapia en Puebla; se estableció ahí en
casa de unos familiares y nos cuidaban varios tíos.
El 5 de Agosto del 2010 a las 5:45
de la mañana murió.
En sexto grado comencé a fallar de
nuevo en la escuela pero para eso ya me había ganado un viaje para ir a Los
Pinos y visitar El Zoológico de Chapultepec. Después a final de año como viaje
de fin de curso fuimos a Tula, Hidalgo y probé los pastes. Era un viaje de
padres e hijos, pero la economía no alcanzaba para que mi abuela fuera conmigo.
Al terminar el año, como a la
tesorera del salón le sobró dinero nos organizó una convivencia en Angelotti
(cuando eran buenas pizzas) y ahí me despedí de la mayoría de mis compañeros.
Pero de mis mejores amigas no. Esas chicas que aun a esa edad me apoyaron como
nunca, Sheyli y Neri fueron las mejores personas con las que me pude cruzar.
Cuando terminé la primaria tenía
totalmente claro en qué secundaria quería estudiar, no por su prestigio o
cualquier cosa sobre su educación, yo quería estar en la secundaria Ing. Jorge
L. Tamayo porque quería estar en sus actividades extraescolares (banda de
música, mariachi o bastoneras). Ese era mi gran propósito, pero no. Fui a esa
escuela pero no estuve en nada, mi economía no lo permitía.
En segundo año concurse en Talentos
en Física BUAP, fui varias veces a Puebla por mis exámenes; y también nos
aplicaron la prueba ENLACE, ese año fue un poco estresante por todo lo que
tenía que estudiar, conocí a un alumno de intercambio (España) que estaba
becado y vino a México para elaborar un telescopio por parte del proyecto en el
cual cada escuela podía inscribirse y venir aquí a tomar el curso y elaborar ellos
mismo su telescopio. Mi secundaria se inscribió hasta el otro año, asi que ya
no pude participar en ese proyecto. Lástima.
También, mi abuela quién me cuido
por tanto tiempo nos preparó una gran comida, así, de la nada. Estaba el
hermano de mi mamá, mis primos, mi hermano, otro tio y yo, comimos y nos reímos
como nunca. El día siguiente 1 de Julio del 2013 la vi morir. En la madrugada oí
un grito de dolor desgarrador, mi abuela acostada en la cama se agarraba la
cabeza y en un instante la soltó, tenía los ojos abiertos y respiraba, pero ya
no estaba aquí. Infarto cerebral.
Me mudé con mi papá y su nueva
familia donde conocí a un angelito (aunque a veces muy traviesa), mi hermana
Karen Ohana que acaba de cumplir cuatro años.
En tercer año, después de tantos
exámenes y esfuerzo del año anterior, mi profesor de Física me dio la noticia
de que obtuve ¡Tercer lugar a nivel Nacional! Y fuimos a recibir nuestro
reconocimiento y un Paquete BUAP (chamarra de la escuela y un libro). También,
poco después de eso, la dirección me mando a traer para decirme que gracias a
mis excelentes resultados en la prueba ENLACE del año anterior, el Gobierno del
Estado de Puebla me regalaba una computadora portátil. Mi papá y yo fuimos a
Puebla para recibirla y escuchar el discurso del gobernador. Ese fue mi mejor
año.
Al terminar la secundaria me llevé
en el corazón a unas excelentes personas como mi mejor amiga Carmen, la
Profesora Albina López Gómez a quién admiro y respeto mucho, pues fue la mejor
maestra de Español que pude haber tenido y por ser el mejor ejemplo de
neutralidad, profesionalismo y conocimiento que pude encontrar en un maestro.
También al practicante (ahora Profesor) que todo el tercer grado me contagio su
ánimo de conocer el pasado de mi país y del mundo, compartiendo ambos datos
curiosos sobre la historia y también ideales, hoy todo un padre de familia y
lleno de motivaciones.
La mayoría de mis compañeros ya
sabían en que escuela iban a continuar sus estudios, yo no.
Un día mi papá llegó y me dijo que
tomara lápices y goma porque hoy era mi examen de admisión. ¡Qué! Ni siquiera
pude analizarlo. Además a la escuela en la que iba a hacer el examen no me
gustaba, más que nada por el horario. Pero ya cuando empezaron las clases fui
adaptándome y conociendo a mis compañeros, los vi fresas y raros, además de que
temía por mi vida (broma), yo venía de la “Tamayo” y aquí la mayoría era de la
“ESHI”, sobreviví.
Pero con el tiempo los fui
conociendo, porque como dice Richard Bach “El odio es el amor sin los datos
suficientes”, y no lo digo porque los odiara, la esencia de esta frase para mi
es que hasta que conoces a la persona puedes llegar a valorarla y quererla,
convivir.
Actualmente vivimos juntos mi papá,
mi hermano y yo en la casa en la casa de mis tíos maternos, mi hermana nos
visita y se queda a pasar la noche los fines de semana. También curso el
segundo grado en el Bachillerato General Oficial “Héroes de la Independencia”
donde me gusta mucho.
Una parte muy importante de mi vida
en este momento es que pude recomendar el libro “Persona Normal” del gran
escritor Benito Taibo, y ahora muchas personas lo están leyendo y les está
gustando. Hable con el autor y está muy feliz, me dio sus datos por si alguien
de mis compañeros quisiera decirle algo. Ojalá y esto logre que el escritor nos
visite.

hay no es cieerto <3
ResponderEliminarYa soy famosa <3
EliminarTengo un blog :v
hay que envidia
Eliminar:v